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La principal característica que busca un asegurado en su agente de seguros es la especialización. Así lo afirmaron 47% de las personas encuestadas por la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).
Las principales funciones del agente en el futuro serán gestionar el ahorro de las personas y convertirse en el administrador de riesgos que los asegurados no pueden ser, tareas que demandan una mayor capacitación, afirmó Manuel Aguilera Verduzco, presidente de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF).
Para probar la calidad de los agentes, en el 2007 se aplicaron 15,000 exámenes diseñados en conjunto por la CNSF y las asociaciones del sector, que se han ido actualizando conforme se sofistican los productos. "Ante la proliferación de los seguros con componente de ahorro incluimos reactivos sobre mercados financieros", ejemplificó Aguilera. Jorge Rodríguez Elorduy, presidente de la Asociación de Compañías Afianzadoras de México, afirmó que existen productos en el sector que requieren un rediseño para que el público vuelva a usarlos, como la fianza de fidelidad. En esos casos la preparación y conocimientos de los agentes cobran gran relevancia como asesores de las aseguradoras, pues son quienes están en contacto con los asegurados.
Hoy existen más de 47,000 agentes. Según las perspectivas de crecimiento del sector, el número de agentes tendría que ser a 160,000 para el 2030, cuando los seguros representen 6% del Producto Interno Bruto (PIB), pero Manuel Aguilera consideró que dada la tendencia actual de registro serán muchos menos, tendrán que ser más eficientes y estar más preparados para manejar un mayor número de pólizas.
La capacitación y la ética son los factores que más valoran los clientes. Recaredo Arias, director general de la AMIS, informó que las cinco principales razones para buscar un agente, según la encuesta de la asociación, son por el servicio quebrindan, la información y asesoría, la calidad de la atención, la confianza que
inspiran a los asegurados y su honestidad.
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Referencia: EL ECONOMISTA. P.17., Febrero 2008
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