LEY
SARBANES-AXLEY Y SU IMPACTO EN LAS EMPRESAS
Artículo
editorial.
La Ley Sarbanes-Oxley
ha impactado profundamente el gobierno corporativo
y la forma del reporteo financiero en primer
lugar de las empresas públicas, pero,
indudablemente, las empresas privadas también
han sido o serán sometidas a presión
para cumplir con esta normativa, al menos,
parcialmente. Sin embargo, esta obligación
o presión adicional puede representar
un beneficio para aquellas empresas que mejoren
sus procesos y los vuelvan más eficientes,
eficaces y transparentes.
Ya desde el año
pasado los diversos medios han estado publicando
una gran cantidad de artículos sobre
la Ley Sarbanes-Oxley (SOX) y sus impactos.
Los efectos de esta ley que originalmente
fue expedida como respuesta a los escándalos
financieros en la contabilidad y el gobierno
corporativo cometidos en empresas que cotizan
en bolsa de valores, se extienden y se extenderán
a empresas tanto públicas como privadas;
pequeñas, medianas y grandes; y aunque
es forzosa para empresas públicas,
las empresas privadas deberían estar
analizando y adoptando los estándares
en gobierno corporativo que establece esta
Ley. Sobre todo, aquellas empresas que se
preparan para cotizar en bolsa de valores,
que tienen grandes participaciones de accionistas
o inversionistas extranjeros, aquellas con
emisión de bonos de deuda o que pueden
ser blanco de fusión o adquisición
en el futuro y aquellas empresas que tienen
que negociar con fondos de inversión,
acreedores (bancos) o aseguradoras. Estás
últimas instituciones cada vez, en
mayor grado, estarán solicitando en
sus contratos aspectos relacionados con el
gobierno corporativo.
El Riesgo Operativo
según el Comité de Basilea,
Suiza, es el que proviene de fallas de información
en los sistemas o en los controles internos
y que pueden provocar una pérdida inesperada.
Este Riesgo Operativo que está asociado
a errores humanos, fallas en los procesos
e inadecuados sistemas y controles, es lo
que trata de evitar o reducir SOX; lo cual
no es nuevo, pero está adquiriendo
mayor importancia con esta ley.
En un entorno de
negocios cambiante debido a la globalización
y exigencia de una alta competitividad de
clase mundial, SOX obliga a establecer nuevas
normas de contabilidad corporativa que buscan
mejorar el desempeño de las empresas
y la gestión de riesgos en las mismas.
Esta obligación podría convertirse
en una ventaja competitiva para aquellas empresas
que agilicen sus procesos de manera eficaz
y eficiente, se preparen mejor y se vuelvan
más transparentes. Para este fin, las
empresas deberán realizar una efectiva
administración del Riesgo Operativo
y esto dependerá de que tanto impulsen
y establezcan un buen Control Interno de las
Operaciones, realicen Planeaciones de Contingencia
(Continuidad de Negocios) y establezcan buenos
Sistemas de Información Gerencial.
Lo
anterior implica impulsar una Cultura de Administración
de Riesgos y requiere que las empresas en
sus procesos incluyan actividades de: Identificación,
Evaluación, Monitoreo, Reducción,
Control y Divulgación de los riesgos.
Como parte de un buen gobierno corporativo,
se deberá tener una Implementación,
Difusión y Correcta Aplicación
de Manuales, Políticas y Procedimientos
y entre otras actividades, las empresas también
deberán realizar y/o perfeccionar Planes
de Continuidad del Negocio, los cuales, cuando
ocurran incidentes o desastres, minimicen
los riesgos asociados a la paralización
de las operaciones del negocio,
protejan al personal, sus activos e ingresos,
mantengan el servicio a los clientes, salvaguarden
los intereses de accionistas, y permitan cumplir
obligaciones contractuales o regulatorias.
Sin lugar a dudas, el tema de los Planes de
Continuidad del Negocio (Business Continuity
Plan, BCP) será también cada
vez más recurrente, impulsado por la
SOX.
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