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Publicado el 25 de Agosto 2008 a las 09:47 AM
En estos tiempos de cambios climáticos, la probabilidad de que un huracán toque las costas en los próximos 5 años, es significativamente superior al promedio histórico. Por lo tanto es de suma importancia realizar correctamente una evaluación de riesgo de inundación y vientos fuertes, para reducir la exposición y tener menos pérdidas de propiedad y de interrupción de negocios.
Oficialmente, la temporada de huracanes comienza el 1 de junio y termina el 30 de noviembre y tiene la mayor actividad en los meses de agosto a octubre.
Las pérdidas registradas por huracanas anualmente están en el rango de los $50 mil millones de dólares en Estados Unidos. Sin embargo, como contraste nos encontramos que debido al huracán Katrina, las pérdidas ascendieron de $60 mil millones de dólares que se habían reportado en diciembre del 2005 hasta los $220 mil millones de dólares al 2007. Esto debido a que existen varios juicios en contra de aseguradoras, mismas que han perdido las demandas.
Debido al aumento de la temperatura de la tierra y al calentamiento de los océanos por efecto de El Niño y La Niña, se espera para este año un aumento en la formación de huracanes por lo que compañías dedicadas a la proyección de pérdidas durante la época de huracanes, estiman que se tendrá un 40% más del promedio en las costas del Golfo de México, el sureste de EU y Florida y un 30% más en el área del Atlántico de pérdidas.
Se estima que para este 2008 se desarrollen 8 huracanes y 4 grandes huracanes. La siguiente tabla muestra el número de huracanes pronosticados y los reales durante los últimos tres años.
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2007
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2006
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2005
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Pronosticados
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Reales
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Pronosticados
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Reales
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Pronosticados
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Reales
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Huracanes
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9
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6
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9
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5
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6
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15
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Grandes huracanes (Categoría 5)
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5
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2
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5
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2
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3
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7
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Enfocándonos exclusivamente a los riesgos de propiedad que presentan los huracanes a ubicaciones industriales y comerciales se encuentran primordialmente las inundaciones y daños por fuertes vientos.
Los niveles de agua provocados por las lluvias torrenciales, generan inundaciones repentinas, desbordando ríos e inundando grandes áreas de terreno.
Durante una inundación las áreas como subterráneos, donde se encuentran equipos eléctricos y de servicios, sufrirán severos dañados además de interrupción de negocios. Los equipos instalados en el exterior pueden llegar a flotar, generando incendios, derrames y hasta explosiones.
Los vientos fuertes asociados a huracanes provocan desde riesgos de proyectiles (piedras u otros objetos) que se impactan en ventanas, rompiéndolas y exponiendo el interior a las aguas asociadas a estos fenómenos. Además de desprendimientos de sistemas de cubiertas de edificio.
Es importante resaltar que, dependiendo de la categoría del huracán, el daño a una planta o edificio puede ser catastrófico, no solamente para las ubicaciones que se encuentran en las costas, sino también para las ubicadas a varios cientos de kilómetros de ellas.
Los huracanes se clasifican de acuerdo a la velocidad de viento que desarrollan, de acuerdo a la siguiente tabla:
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Huracán
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Velocidad de viento km/hr.
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Categoría I
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119 - 152
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Categoría II
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154 - 176
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Categoría III
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178 - 208
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Categoría IV
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210 – 243
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Categoría V
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más de 248
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Inundaciones
En las áreas de costas, las lluvias provocadas por los huracanes generan olas conocidas en inglés con el nombre de “storm surges”. Estas olas tienen las siguientes alturas aproximadas para cada categoría de huracán:
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Huracán
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Altura de ola (m)
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Categoría I
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1.2 a 1.5
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Categoría II
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1.8 a 2.4
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Categoría III
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2.7 a 3.6
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Categoría IV
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4.0 a 5.5
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Categoría V
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Mayor a 5.5
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Sin embargo, estas alturas de olas se suman al nivel de agua estimado cuando el huracán impacta la costa.
Cuando se realiza una evaluación de riesgo de inundación, se necesita localizar en un mapa de inundación la ubicación a evaluar. Estos mapas muestran varias áreas con niveles de inundaciones esperados en periodos de 100 o 500 años. Lamentablemente estos mapas no están disponibles en México, Centro América y América del Sur, por lo que se procede según el requerimiento a realizar desde un estudio conocido como mapa topográfico de 7.5 minutos, hasta la evaluación de marcas de agua en el terreno.
Una vez estimado el riesgo de inundación del área y del probable nivel de agua dentro del edificio, se procede a realizar las recomendaciones físicas y planes de emergencia que se consideran desde el seguimiento de la formación de tormentas y trayectoria de huracanes, hasta materiales necesarios para disminuir el daño. Posteriormente se procede a realizar los cálculos de la pérdida máxima esperada EML (Estimated Maximum Loss) y la pérdida máxima probable PML (Probable Maximum Loss) para inundaciones. Es importante resaltar que el riesgo de inundación no solamente se presenta durante los huracanes sino también por lluvias torrenciales. Si existe un edificio con una elevación por debajo de un área de riesgo, se tendrán varias áreas inundadas o bien las entradas al edificio estarán inaccesibles generando una interrupción de negocios.
Vientos Fuertes
Uno de los elementos más susceptibles a vientos fuertes son las cubiertas de los edificios.
Cuando los vientos fuertes chocan con las paredes de los edificios se direccionan hacia arriba por las paredes hasta llegar a la cubierta, creando una succión negativa que tratará de desprender la cubierta de la estructura del edificio. Se han realizados numerosos estudios y pruebas para determinar la succión de viento que un edificio en particular tendrá en sus distintas áreas de manera que nos ayude a determinar que sistema de cubierta se debe instalar. O en su defecto, utilizar estos valores para evaluar el sistema de cubierta existente.
Para realizar un análisis de ingeniería de riesgos de viento, generalmente se utiliza el estándar 7-05 “Diseño Mínimo de Cargas para Edificios y Otras Estructuras” de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles (ASCE, por sus siglas en inglés). Por medio de este estándar se obtienen las succiones de viento que se tendrán para un edificio tomando en consideración alturas, geometría, pendientes, tipo de terreno donde se ubica el edificio, factores topográficos, aberturas grandes en paredes, parapetos, entre otras.
Cuando un edificio se encuentra en un terreno abierto, las fuerzas de succión de viento serán mayores que cuando se encuentra en una ciudad con edificios similares los cuales hacen que los vientos que chocan se disminuyan en intensidad.
Entre más alto sea el edificio golpeará más viento golpeé la pared y recorrerá la pared hasta llegar al techo teniendo una mayor succión (presión negativa) sobre la cubierta. Cuando se tiene un parapeto en todo el perímetro de mínimo 1m. de altura, hace que los vientos más fuertes terminen por arriba del área perimetral del edificio, reduciendo así la presión de succión en esas áreas.
Las aberturas grandes en paredes como lo son portones, afectan la capacidad de succión del sistema de cubierta, ya que los vientos estarán entrando al interior del edificio y empujaran hacia arriba el sistema de cubierta por la parte interna del edificio.
La importancia de realizar una evaluación precisa de succión de viento muchas veces no es entendida por los ingenieros y administradores de plantas industriales por lo que consecuentemente no se identifica esta exposición que severamente impacta la operación de la planta.
Uno de los sistemas de cubierta más común utilizados en México y en algunos países Latinoamericanos, es la cubierta engargolada conocida también como “standing seam roof” (SSR). La instalación de este tipo de cubierta va en aumento debido a su competitividad en costo y su rápida instalación en comparación a otros tipos de cubierta como lo son los de membrana, BUR’s, cubiertas mecánicamente sujetadas a la estructura, membrana suelta, entre otros.
Existen varios sistemas de cubiertas actualmente instalados en edificios y naves industriales que no están adecuadamente seleccionados ni instalados para soportar las succiones generadas por vientos fuertes por lo que presentan una exposición a viento con posibilidades de pérdidas severas.
Durante un huracán, las áreas con mayor succión, y por lo tanto las más susceptibles de falla, son las áreas de las esquinas y perímetros. Éstas, si no están adecuadamente calculadas o reforzadas se desprenderán dejando todo el interior del edificio expuesto a las lluvias y vientos fuertes asociados a huracanes.
Un análisis de viento nos indicará cuales son las succiones esperadas. Este análisis nos ayudará para verificar si el sistema de techumbre será capaz de soportar tales succiones o en caso contrario buscar mejoras para reforzar los techos en sus diferentes áreas y reducir la pérdida máxima esperada por viento a casi cero.
Por: Ariel Moreno
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